Decididamente no hay que casarse. Entiendo que os haga ilusión eso de: yo te quiero como la trucha al trucho y hasta que la muerte nos separe. Ahora bien, ¿no sería mejor disfrutar, sin ningún tipo de ceremonia que venga a fastidiar ese estado de paz y armonía?. Lo digo más que nada porque, a parte de los problemas que vengan después, la ceremonia de casados puede ser de lo más conflictiva.

Punto 1: una boda siempre se hace muy complicada, sobre todo si el cura no pasa ni una y quiere tenerlo todo bien atado.

La boda y los últimos adelantos

Punto 2: es muy complicado contestar a todo el mundo sobre los detalles de la boda, a veces hace falta tomar medidas.

Rueda de prensa

Punto 3: para colmo, siempre puede haber quien se enfade y quien ponga pegas a todo. Si es que hay gente que ni comiendo de morro está contenta.

Atraco en la boda

Punto 4: si alguien piensa que la boda merece la pena por la luna de miel y el viaje posterior, está muy equivocado. Además en algunos hoteles son muy estrictos.

Cuidado con la luna de miel

Así que si estás casado o casada, más que celebrar la boda, ¿por qué no celebras el divorcio?. Tenlo en cuenta, así volverás a ser libre como un pájaro.

Celebración del divorcio