A veces la noche tiene algo que no tienen los días y es la tranquilidad de una ciudad o población durmiendo. ¿No has tenido las ganas alguna vez de coger y hablar con alguien por la noche a altas horas de la madrugada, incluso por telefono?.

Una conversación de esas de largas horas, hablando de lo que sea siempre que no sea trabajo. Sin miedo a que os pille el amanecer, porque al día siguiente no hay que levantarse temprano, y en la intimidad de la casa.

La verdad es que tienen algo de mágico y sobre todo si éstas son con otra persona del sexo opuesto. A veces, y si hay mucha complicidad, puede llegar a ser mejor que el sexo (o bueno, casi).

Yo me tengo horas pasadas así, aunque no siempre he encontrado a gente lo suficientemente cómplice como para poder pasar horas y horas hasta el amanecer.

En cualquier caso, es una cosa que me agrada y por eso lo comento aquí, como uno de esos momentos buenos de la vida.