Hoy estaba mirando los Informativos de La Sexta y me ha sorprendido que en el del mediodía abrían con este titular: ¡la mayoría de los españoles piensan que en La Zarzuela, quien manda es el Rey!.

Dicho así, parecería lo más normal. Si el Rey es el Jefe de Estado es obvio que sea él quien más mande en La Zarzuela. Al igual que cuando Leonor sea Reina, la que mande en La Zarzuela sea ella.

Esto me ha recordado la típica pregunta, ¡que anda que no tiene mala idea!, de: ¿en tu casa quién manda?. La misma, suele ser realizada a los varones por parte de las féminas.

Por educación, los hombres suelen responder que quienes mandan son sus mujeres. Tal es así, que otra respuesta que no fuera esa sería tomada como una falta de educación. ¡Total!, que casi se nos obliga por decreto a decirlo.

Supongo que a ninguna mujer le hará gracia tener que decir que quien manda en su casa es el marido. Así que no veo por qué los hombres tenemos que tragarnos nuestro ego y, por educación mal entendida, tener que responder que quien manda en casa es ella.

Para empezar, pienso que las relaciones se basan en un principio de igualdad real y, no siendo así, lo mejor es romper con dicha relación.

Por desgracia eso no es lo habitual y las relaciones de pareja, a veces se transforman en relaciones de opresor-oprimido. Lo cual acaba llevándonos a una situación de desigualdad tal, que puede considerarse que hay un maltrato (sicológico, pero maltrato al fin y al cabo). Donde uno decide sobre la vida de otra persona, cuyo único error cometido en su vida ha sido enamorarse de tal manera, que incluso es capaz de renunciar a sí mismo y a poder tomar las propias decisiones sobre su vida.

Realmente pienso que dicha pregunta, a parte de ofensiva, lleva consigo mucho de hembrista. Esperando una respuesta, con ciertas dosis de humillación.

Ya se sabe que hoy en día, hay barra libre para tirar contra todo el universo masculino, mientras que cualquier ataque al universo femenino sería considerado maleducado y hostil.

En cualquier caso si en un futuro alguna mujer me pone media sonrisa y me hace la pregunta famosa de.... ¿en tu casa quién manda?, esperando la típica respuesta en estos casos. No me cortaré en responder: ¡yo, por supuesto!.