Private Parts: The Album (1997 Film)

Esta vez, la sección erótica se va a EEUU y al mundo de la radio y la televisión, para presentaros uno de los shows más famosos al otro lado del atlántico. Su nombre es The Howard Stern Show (El Programa de Howard Stern).

El tal Howard Stern nació el 12 de enero de 1954 y es conocido por su tendencia a usar un humor sexual y racial, que lo ha hecho uno de los personajes más conocidos y mejor pagados de la radio. Su historia es recogida en la película Partes Privadas.

En origen, el programa The Howard Stern Show es un programa radiofónico, aunque también tiene su versión televisiva. Dicho espacio se emitía, por satélite, en Sirius.

Durante mucho tiempo ha tenido todo tipo de asociaciones en contra: feministas, religiosas, etc. Eso ha servido para que dicho espacio haya aumentado su popularidad, llegando a contar con mujeres famosas y exhuberantes como Pamela Anderson. Que aceptan tomar parte del mismo.

Y es que muchas chicas, anónimas o no, se prestan a participar en el programa y a superar las pruebas que Howard les tiene preparadas, como por ejemplo esta imitación de Garganta Profunda con salchicha incluida. Sólo para las muy atrevidas.

Total que se llega a acabar como dios las trajo al mundo, como parte del programa. Eso sí, algunas más vestidas que otras. A veces despelotarse a toda pastilla puede resultar innecesario, ¿quién le dijo a la peliroja que había que quitárselo todo?.

Y es que, aunque el programa de Howard Stern no engaña a nadie. Sí que tiene algún que otro momento divertido, por ejemplo éste en el que se intenta comprobar si los pechos de esta chica son naturales o no. Voluntarios (e incluso voluntarias), no faltaron.

Eso sí, la parte realmente chula del programa de Howard Stern es cuando se somete a las chicas a las máquinas del sexo. Una de las más famosas es la silla de las cosquillas. Aquí tenemos a Valentina Vaugh pasándolo realmente mal, pero partiéndose de risa.

Las risas de Maria Menounos, son incluso más espectaculares.

Cuenta la leyenda que una oyente llamó al programa contando, entre otras cosas, que no alcanzaba el orgasmo. Howard le dijo que pusiera la radio y sintonizara el programa en la cadena de música del salón. La mujer se extrañó, pero le hizo caso. Luego Howard le dice que descuelgue un altavoz y que lo ponga en el suelo. La tía alucina, pero le hace caso. Entonces le pide que se siente encima del altavoz, a horcajadas, de manera que su clitorix rozara con dicho altavoz y una vez en esa tesitura, el Stern empieza a hacer los ruidos más graves y "vibratorios" que puede... la tía sube el volumen... y hecho!!. Alcanza el orgasmo.

Y es que las maquinitas del señor Stern no son lo que se dice inofensivas, aunque más bien pueden dar un buen rato a todas aquellas valientes que se atrevan a usarlas.

Ahora bien, aquí va mi escena favorita. La protagonista de la misma es, nada más y nada menos, que Carmen Electra. La cual se enfrenta a un vibrador de gran potencia (una de las maquinitas más conocidas del programa). ¿Llegará al orgasmo?.

Carmen no quiso alcanzar el orgasmo en medio del plató. No así Valentina Vaugh que, según ella, sí lo alcanzó.

Esta última máquina es ya un poco demasiado, más cercano al porno que al erotismo. Los censores del blog Dios-Zeus podrían haberla censurado tranquilamente, pero al final no lo han hecho. Eso sí, con esto ya dejamos las maquinitas de Howard tranquilas (y a las chicas también).

Os dejamos con Howard Stern y Rob Zombie, cantando el tema The Great American Nightmare (la gran pesadilla americana). Eso de pesadilla, ¿será por lo mal que canta?. Yo para mí que sí.