En el Congreso era una jornada de cuchillos largos. Y es que después del atentado terrorista de ETA. El PP tenía la oportunidad de poner en apuros al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

El presidente reconoció públicamente el error en sus optimistas declaraciones, un día antes del atentado de ETA, sobre el proceso de paz. Bien es verdad que de nada le ha servido puesto que el PP, como era de esperar, no le dió truega alguna. Especialmente mezquina, según ZP, fue la insinuación que le envió Mariano Rajoy. Para el lider popular que ETA no dejara bombas, hubiera sido síntoma inequivoco de la claudicación del Gobierno ante las exigencias del grupo terrorista. Digo yo que, de pura lógica, esto daría lugar a pensar que si ETA ha puesto una bomba en Madrid es porque el Gobierno no ha claudicado. A pesar de que el PP y emisoras afines, habían apuntado lo contrario más de una vez.

Ahora el Congreso se ha dividido en dos bloques: el PP y los que no son el PP. Puesto que mientras el resto de la Cámara ha manifestado su condescendencia y apoyo al Gobierno, el partido de Mariano Rajoy ha ejercido de oposición. Como por otra parte podría ser normal

En cualquier caso nos podríamos preguntar: ¿está el PP en su derecho de buscar la confrontación para intentar aprovechar el rédito político que le pueda dar este atentado o sería mejor apelar a la unión de los demócratas, en estos momentos?.

Una segunda cuestión sería si es mejor un pacto antiterrorista entre todos los partidos (nacionalistas incluidos) o volver al pacto PSOE-PP, como reclama el Partido Popular.

Cada uno de vosotros tendrá su opinión al respecto.