Este blog, en concreto, no se caracteriza por ser un blog en el que yo suela hablar sobre temas de carácter personal. Quiero decir, que no suelo dedicarme a contar mi vida y en pocos artículos lo he hecho realmente. Y aunque, alguna vez puedo contar cosas, la sección "personal" suele ser una de las menos utilizadas por quien suscribe.

¿Motivo?. Quizás porque pienso que a nadie le van a interesar mis problemas. Y además que lo que yo pueda sentir, nadie me lo va a aliviar por ponerlo en este blog. Y sí, hay días en los que me digo a mí mismo: ¡hoy voy a hablar sobre mí!. Y al final, siempre hay algo mejor de lo que hablar más que de mí mismo.

Soy una persona tímida por naturaleza y raramente suelo comentar cosas sobre mis sentimientos, por temor a que la gente me pueda entender mal. O quizás porque no quiero molestar a nadie, no lo sé.

Éste es mi blog y faltaría más que no pudiera contar lo que me pasa a los cuatro vientos pero .... ¿para qué?, ¿a quién le puede interesar eso?. En este mundo hay millones de blogs con gente rayándose por cosas, en ocasiones, muy superficiales y haciendo de ello un gran problema.

Una vez sí que retraté un sentimiento que yo tenía y, aunque tuve muchas respuestas de apoyo, eso no me hizo sentir mejor. El problema seguía y sigue ahí, así de simple.

Además, a nadie le gusta la gente con problemas. Bastante tienen con los suyos como para preocuparse de los de los demás.

Con lo cual, hoy venía dispuesto a desahogarme en este blog pero lo he pensado mejor y me he preguntado: ¿para qué?.

Sencillamente, no conseguiré nada con ello.