En el programa del 8 de noviembre de 2006 el programa Hoy por Hoy de la SER volvió a realizar su particular cruzada hembrista, tratando el tema de la prostitución desde su punto de vista rancio y trasnochado.

En él se hablaba de que 1.500.000 de hombres contrataban los servicios de profesionales, para satisfacer sus apetitos sexuales.

Me pareció bien la denuncia que se ha hecho en contra del proxenetismo, las mafias ilegales que traen inmigrantes para ejercer la prostitución engañadas o el abuso al que muchas prostitutas son sometidas. Incluso la crítica a los anuncios de contenido sexual que realiza la prensa y de contactos, siendo España el único país de la UE donde éstos existen.

Ahora bien, el programa desde un primer momento se convirtió en un ataque furibundo contra los hombres. Y digo esto porque se volvió, otra vez más, a reflejar a la mujer como víctima y al hombre como verdugo.

Se invitó a la feminista de turno, que venía claramente apostando por la abolición de la prostitución. Su nombre era Rosario Carracedo y era portavoz de una asociación estatal de mujeres que defendía que se criminalizara no sólo que se ejerciera la prostitución sino también, a los clientes.

Para ello no dudó en representar a la prostitución, como un símbolo de dominación de hombres sobre mujeres. A partir de ahí, empezó a reclamar más políticas de igualdad (la cuales, ya empiezan a ser de desigualdad), para evitar la prostitución femenina.

Si alguien hecha de menos que se dijera algo sobre la cada vez más creciente demanda de prostitución masculina, lo va a seguir hechando de menos porque para esta señora eso no existe (o al menos, no le interesó citarlo). La idea era fija, al estilo Cadena SER, los hombres eran los culpables y las mujeres las víctimas.

Según las ideas de esta mujer el 1.500.000 de clientes deberían estar en la carcel o con condenas pendientes por recurrir a prostitutas y en España deberíamos instaurar un sistema al estilo franquista (donde la prostitución era ilegal).

Algo parecido, en términos sexuales, a la famosa Ley Seca americana. Lo que, a la larga, podría suponer la llegada de más mafias. Y hacer de esto, algo parecido a lo que pasaba con el aborto. Que era ilegal abortar, pero la gente lo hacía en la clandestinidad.

Esta mujer lo que pretende, es coartar las libertades de las personas de hacer con sus cuerpos lo que les de la gana. Y también la libertad de otros, de disfrutarlo a cambio de dinero.

Lo de esta mujer y la asociación que preside, no tiene ningún sentido común y escapa de cualquier razocinio.

Efectivamente en el mundo de la prostitución hay cosas que deberían de cambiar. Aunque eso no quita que las prostitutas hayan hecho una gran labor de tipo social, de forma inconsciente o no. Muchas de ellas han ayudado a realizar las fantasias de muchos hombres e incluso sicológicamente a gente que o bien buscaban sexo, o bien una simple compañía que les entendiese. Exactamente igual se podría decir de los gigolós. Ayudando a gente, que no necesariamente tiene que ser marginal y violenta, sino que buscan algo que en otro sitio no encuentran.

Y yo me pregunto: ¿que pasaría con un chico o chica, poco atractivos y que estuvieran en una silla de ruedas o con un claro defecto físico, que les impidiera poder encontrar a alguien para poder tener, algo saludable como es el sexo?. ¿Se supone que serían unos delincuentes por buscar, lo que en su vida social no van a encontrar?.

Pues sí, así es. Muchas feministas que reclaman derechos para ellas mismas, son las primeras en intenar coartarla a los demás. Todo adornado de buenas palabras, pero a la larga ocultando el deseo que podría tener cualquier dictador. Imponer sus ideas sobre los demás, apoyándose en la ayuda de medios como la Cadena SER.

Por la igualdad y libertad, desde este modesto blog seguiremos denunciando aquello que no nos guste.

Para todos aquellos que quieran oir el reportaje al que me refiero:

Hembrismo en la SER