El secreto de la enigmática sonrisa de la Mona Lisa podría haber quedado desvelado, y mira que le dieron vueltas ¿eh?. Y es que, parece ser que la señora tenía razones para estar contenta.
La visión en relieve del retrato ha desvelado que estaba envuelta en un velo de gasa, fino y transparente, que en aquella época estaba destinado a las mujeres embarazadas o aquellas que acababan de dar a luz.
El detalle había quedado oculto por el barniz, pero si os fijáis bien, tiene la cabeza girada hacia el espectador y las manos cruzadas en su regazo.
Otro detalle es que su pelo no está suelto, como se creía, sino que parte está recogido en un pequeño moño.
Esas son las observaciones recogidas por una investigación canadiense, que con un láser ha ido descifrando el misterio. Además, dicen que el cuadro goza de buena salud.
Pues nada, ¡felicidades por el embarazo! (más vale tarde que nunca).