Lo que se dice a continuación en este artículo, no es algo aplicable a todas las mujeres, ni a todos los hombres. Simplemente quiero plasmar como veo el maltrato desde otra óptica y abrir un poco los ojos a la gente, para demostrar que el maltrato no es sólo cosa de hombres. Espero que las mujeres sean igual de sensibles con lo que aquí se dice, con la misma sensibilidad con la que los hombres entendemos el maltrato hacia las mujeres.

Entrando en algunos foros donde se habla de mujeres maltratadas, he visto el diferente punto de vista que de éste tienen hombres y mujeres.

Afortunadamente esta sociedad ya ha aprendido a entender el maltrato que se ejerce contra las mujeres, como lo que es: un maltrato. Sobre todo en el tema que se refiere a la denominada "violencia doméstica".

Los medios de comunicación, se han convertido en los verdaderos artífices y abanderados en cuanto a estos temas. Y el gobierno ha cambiado las leyes, poniendo penas más duras para los maltratadores (sólo a los hombres).

Nadie discute que el tema del maltrato a las mujeres es algo por lo que la sociedad lucha, intentando que no se vuelva a producir. Sobre todo, en los casos que acaban en tragedia.

Ahora bien, nunca en los medios he oído decir ni una palabra sobre el maltrato a los hombres. De hecho, a muchas mujeres eso les suena a chiste. Creen que el maltrato siempre proviene del hombre. Que suelen ser vistos como los zafios, violentos y machistas (calificativos que sólo son aplicables, según ellas, a los varones).

Pues bien, muchos hombres han muerto a manos de sus mujeres y, aunque bien es verdad que son los menos, está claro que existen. Sin obviarlos, vamos a hablar del maltrato que muchas mujeres han usado durante muchos años: el psicológico y veremos como éste puede tornarse en físico, sobre todo al final del artículo.

Cuando se trata el tema del daño sicológico, las reacciones de las chicas suele ser diferente (y más, si hablamos de maltrato al varón). A algunas, como dije arriba, les parece poco menos que un chiste. Otras, en cambio, piensan que el tema del maltrato psicológico es algo que se da de igual forma, tanto en hombres como en mujeres.

A estas últimas se les podría decir, que en las sociedades los hombres hemos ido aprendiendo a desarrollar ciertas facetas y las mujeres otras. Referente a este tema los hombres lo han tenido más fácil usando su fuerza como método para dominar a la mujer y no han necesitado más, mientras que las mujeres por estar en desventaja han aprendido a utilizar otros métodos menos visibles, pero igual de efectivos que un tortazo. Métodos, que las mismas mujeres pueden entender, puesto que no siempre las han utilizado contra el hombre, sino también contra otras mujeres (y viceversa).

Sólo hay que leer las revistas femeninas, en las cuales, te enseñan trucos para todo: incluido, manejar a tu pareja. En las juveniles suelen dar consejos de cómo atrapar al varón que a ellas les interesa y en las más adultas, suelen dar consejos legales para afrontar con mejores garantías para ellas, la separación matrimonial. ¿Suena a chiste?, pues no lo es.

Por otra parte, es curioso ver con qué facilidad utilizan una crítica feroz hacia lo que no les gusta. Siendo capaces de llegar al insulto, con mayor facilidad de la que llegarían los varones. Usando un vocabulario que a los hombres nos llega a sorprender por su radicalidad, y que a veces parece llegar sin venir a cuento. Ahí ya comienza a plasmarse la violencia de la que hablo.

Otro aspecto es el de la venganza. Una vez, me dijo una chica que si un chico le hacía una faena (desde su punto de vista claro, vete tú a saber si había motivos reales o no) aprovecharía la mínima posibilidad que se le presentase, intentando llamar su atención para después machacarle vivo. Lo único que hizo esta chica fue ser sincera, es más que seguro que muchas mujeres no lo dicen pero lo hacen. Ese deseo de venganza, suele perdurar realmene mucho tiempo.

Luego, ya hablando del tema de la convivencia muchas mujeres se desenamoran, si es que realmente han estado enamoradas, justo en el momento en el que tienen hijos. Si hay algo que en las mujeres predomina sobre el resto de las cosas, es el amor profundo a sus pequeños. Y es en ese momento, cuando el hombre pasa a un segundo plano. Podríamos decir que es ley de vida, el problema viene cuando éste figura más bien como una herramienta para cuidar a la prole. Una ayuda que le puede ser importante, para criar a los pequeños.

Luego, cuando el tiempo va pasando. La pasión desaparece y comienzan los desacuerdos, muchas mujeres empiezan con el tema del reproche y si ven que son más fuertes que sus maridos (o sea, que están más enamorados ellos de ellas que viceversa) los intentan utilizar a su antojo. Llegando a humillarlos, conociendo aquellas facetas que saben que son las más dolorosas para su pareja.

Quizás alguien pueda decir, llegados a este punto, que también los hombres recurren a esa clase de maltrato. El problema viene cuando llega el divorcio, y es aquí cuando los jueces y tribunales suelen actuar en favor de sus mujeres y ellas, se aprovechan.

Mientras que en los hombres, no es habitual intentar hacerse con las propiedades y el dinero de sus cónyuges. En ellas, es algo de lo más normal e incluso socialmente aceptado. Y utilizan todo lo que está en su mano para conseguir sacar rendimiento a ello incluidos, por supuesto, los hijos de la pareja.

Y es que pudiese darse un caso aún más humillante para el marido, sobre todo si la pareja tiene niños pequeños y menores de edad. Un hombre se podría quedar literalmente en la calle teniendo que dejar, por imperativo legal, la casa familiar (aún estando a su nombre). Pagándole una gran cantidad de dinero a su mujer (dinero que teóricamente es para los hijos, repito lo de teóricamente), y pudiendo su mujer, usar todo lo que en la casa hay (por ejemplo, la cama de matrimonio) e incluso meter a cualquier persona en ella (por ejemplo, su amante).

Y es que así está el tema, mientras los hombres nos tenemos que buscar la vida, las mujeres tienen mayor protección legal. Seguramente la Constitución dirá que todos somos iguales, pero está claro que en el tema de los divorcios y el maltrato no son igualitarios. En el divorcio ya dije por qué, y en el maltrato está claro que si un hombre le pega un tortazo a una mujer, no recibirá el la misma pena que si ella se lo da a él.

Y es que, hablando con muchas chicas y en conversaciones entre ellas, es muy común que éstas digan cosas como (perdonad si es demasiado literal): ¡si veo que el tío se pasa o me cabrea le meto cuatro ostias!. Expresiones de tal violencia en un hombre serían culturalmente reprobables, pero en una mujer se ve de lo más normal.

Es más, en algunos casos esas mujeres llegan a cumplir su promesa y pudiese ser que te peguen un tortazo, en ese caso nadie diría que es maltrato. Ahora bien, que no se le ocurra a ningún hombre hacer lo mismo porque como dije arriba, en caso de denuncia, tendría que vérselas con la justicia.

De momento podremos ver en la tv y en el cine, como una patada en los huevos es un gag humorístico (situación que no sería la primera vez que sucede realmente). Y es que no sólo las mujeres pueden sufrir por su integridad física. Aunque estemos hablando de casos muy radicales, existen. Y es que la violencia y el maltrato (sea como éste sea), no es sólo cosa de hombres.

Me voy relatando un hecho verídico: sucedió en una comisaría hace relativamente pocos años. Un hombre se armó de valor y, tragándose su propio orgullo, fue a una comisaría a denunciar que su mujer lo había maltratado físicamente. Lo único que recibió fue una carcajada múltiple de todos aquellos que en dicha comisaría se encontraban.