Más preocupados por la liga que por defender los colores de la selección, los jugadores del equipo nacional han vuelto a darnos otra "alegría". Y es que no levantan cabeza: clasificación agónica para el mundial y, una vez allí, nos vamos en octavos (¿y que pasa con los cuartos?, así normal que algunos entrenadores no lleguen a comer las uvas, ¡con la ilusión que nos hacía la tradición de perder en cuartos!). Ahora claro, cuatro años más que tendremos que esperar, porque lo de la Eurocopa suena más a torneo solteros contra casados (además todavía quedan dos años, ¿para qué alterarse?). Así que vamos a ir perdiendo partidos en la ronda de clasificación, así hay riesgo de quedarnos fuera y tiene más emoción. Si es que lo tienen todo bien pensado, son unos fenómenos.

Y a todo esto, decir que hemos realizado un gran descubrimiento. Y es, que no hay ningún decreto que nos obligue a jugar con Raúl, ¿increible verdad?. Lo digo por esta cosa que tienen los entrenadores, con que jueguen las estrellitas de la capital del reino. ¿Será que habrá que tener en cuenta, el apoyo mediático de periodistas de los medios de comunicación madrileños, que son los que informan y opinan, para el resto del país?. Está visto que si eres de Madrid y juegas en el Madrid o Atlético, ya tienes pase VIP para jugar en el combinado nacional. Y así nos va. Debe ser difícil para un entrenador, atreverse a no poner a estos defendidos de la prensa y luego, tener que escuchar una y otra vez: ¿por qué no juega fulanito?. Además, de las críticas que vienen cuando el malvado entrenador, efectivamente, cumple su promesa y deja en el banquillo a fulanito. Y oye, ellos siguen, que si fulanito está triste, que si fulanito para aquí, que si fulanito para allá. A ver si dejamos en paz a fulanito, que ya llevo citando a fulanito 7 veces en 7 líneas.

Lo siento por Luís Aragonés, pero creo que va a la deriva. Además lo que le ha hecho a David Villa, el jugador más en forma de la selección, y bastante superior a Torres por cierto, no tiene nombre. Ya se sabe, eso de sacarlo y no dejarle jugar los encuentros íntegros. El pobre debe pensar que los partidos de fútbol duran 60 minutos (y ya poniendo mucho). Eso sí, Torres juega el partido entero. Hay que llenar el cupo reglamentario para reivindicar el centralismo, del que tanto se quejan los que vivimos descentralizados (o descentrados, vete tú a saber).

Así que si Luís se va de la selección por la puerta de atrás, quizás se lo tenga bien merecido. Habrá que cambiar la norma y dejar que gente de fuera de Madrid sea la estrella del equipo, y si es asturiano pues mejor.

Afortunadamente, la Fórmula 1 no es como el fútbol. No fuera a ser que dejaran a Fernando Alonso en boxes o lo sacaran de pista, a mitad de carrera.