Un dia en Nueva York, Cantando Bajo La Lluvia, Un americano en París...., todos estos musicales han llegado a la categoría de "obras maestras" del cine de todos los tiempos. Incluso tenemos casos más cercanos como pueden ser All That Jazz , o Cabaret (ambas escritas por Bob Fosse). De hecho el Chicago de Richard Gere y Catherine Z Jones salió de la primera.

Pero hacemos referencia a un musical que revolucionó lo que era el género hasta aquel entonces. Ha habido un antes y un después de la película West Side Story (aquí llamado Amor Sin Barreras). Prefiriendo el título original, vamos a comentar varias cosas sobre la película y el por qué destacó sobre las demás.

Su director Robert Wise ya había trabajado como montador, nada más y nada menos, que en Ciudadano Kane. Se podría decir que tenía una visión del cine, muy juvenil: musicales, películas de ciencia ficción, acción, etc. Ya había por aquel entonces firmado como director películas como: Ultimatum la tierra (1951) o La ciudad cautiva (1952). Y aún vendrían después verdaderas obras maestras como Sonrisas y Lágrimas (1965), El Yang-Tse en llamas (1966), Hinderburg (1975) o la primera película de la saga inspirada en la serie de tv Star Trek (1979).

Llegados a este punto la pregunta podría ser qué hace a West Side Story diferente al resto de los musicales. En principio podriamos decir el transfondo, la acción no nos presenta lo más representativo de la ciudad de Nueva York como pudiera ser en Un dia en nueva York, sinó los suburbios y callejuelas de esta gran ciudad.
Otro aspecto podría ser el de los personajes, los cuales viven un amor imposible entre la denodada lucha entre dos bandas rivales (los Jets y los Sharks). Bandas salidas unos, de los inmigrantes de Puerto Rico que intentaban llegar a Nueva York en busca del sueño americano y otros, que veían en los recien llegados a los intrusos no deseados. Un panorama nada alentador, que bien podría pasar como una nueva revisión del clásico de William Shakespeare Romeo y Julieta. Eso sí, con el transfondo de la inmigración bastante latente.
Quizás ese sea un rasgo típico de Wise. Introducir algo tan aparentemente frívolo, como pudiera ser un musical, en escenarios poco propicios para ello. Al igual que haría con Sonrisas y Lágrimas que, como casi todos los aficionados al cine saben, transcurre nada más y nada menos que en tiempos de la ocupación nazi.

Aunque a decir verdad, el musical ya había triunfrado en Broadway mucho antes de su estreno en la gran pantalla. De hecho originalmente fue llevado a cabo por Jerome Robbins, quien también dirigió el film junto a Robert Wise. Ernest Lehman firmó el guion y Daniel L. Fapp se encargó de la fotografía

Entre los actores estaba una gran Natalie Wood (Maria), que venía de hacer Esplendor en la niebla (1961) y un desconocido Richard Beymer (Tony).

También se incluyó en el reparto a Rita Moreno (que haría el personaje de Anita) y George Chakiris (Bernardo).

America:

La música, el plato fuerte, corrió a cargo de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim, que aportó los sarcásticos diálogos de las canciones.

Gee, Officer Krupke!

A lo largo de su metraje de 151 minutos se podrán disfrutar temas como Maria, America, One hand-one heart, I feel pretty y la maravillosa Somewhere con la que casi acaba el film. Temas que distaban del aire meloso de anteriores musicales y que tenían la fuerza y agresividad que sería punto y seña característica en musicales posteriores, Grease incluido.

Tonight

Toque original es que se puede escuchar parte de la banda sonora durante unos minutos, antes de que comience la película propiamente dicha. Y, por supuesto, los divertidos títulos de crédito escritos en las paredes, al final del film. El cual hace que éste no pueda dejar de verse hasta el final, para captar sus numerosas virtudes.

Por si esto ya fuera poco, recordar sus 10 Oscars que en 1961 le dio la academia de cine americana. Habría que decir que aquel año competian diversas películas como: Desayuno con diamantes, Los cañones de Navarone, La dolce vita, El juicio de Nuremberg, el film español Placido y Esplendor en la niebla, film por el cual Natalie Wood estaba nominada, que al final no ganó gracias a Sofia Loren.

Cool

West Side Story, en cambio, se llevo además del Oscar a la mejor película, otros como mejores actor y actriz secundario (George Chakiris y Rita Moreno), fotografía, dirección artística, sonido, banda sonora película musical, montaje, vestuario, director. Aunque podría decirse que gano 11 estatuillas, si contamos el honorífico que ese mismo año recibió Jerome Robbins.