Una noche de verano, me desperté sobresaltado víctima de un ataque.
Una chica joven y atractiva había estado durante toda la noche vagando, sin poder dormir. Se había enfadado con su novio por una tontería, las cosas típicas de los enamorados, y abandonó la cama donde dormían ambos.
Había ido a la cocina a tomar algo y se puso a leer un libro. Su novio, mientras, dormía placidamente en la habitación de arriba, sin saber lo que le venía encima.
Ella, no tenía la conciencia tranquila y pensó que el motivo del enfado con su pareja, no había sido para tanto. Y dispuesta a solucionarlo dejo el libro y subió directa hacia la habitación.
Fue en ese momento cuando se puso sobre él y, sin más, comenzó a darle uno de los regalos más maravillosos de su vida.
Ella me había despertado, a altas horas de la noche, con un ataque de besos. Sus labios se habían fijado mi cara como diana y, con ternura, se dejaban caer una y otra vez sobre mi rostro y, también, mi boca.
"Perdoname", me dijo con voz entrecortada. ¿Cómo no la iba a perdonar, si me estaba dando uno de los mejores regalos de mi vida?.
Algún día, alguien me dará otro igual o quizás más maravilloso aún. En eso confio porque sé que, justo en ese preciso instante, la magia volverá.










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