Mujeres odian hombres, hombres odian mujeres

El otro día, navegando por la red, me encontré un blog en el que una chica nos ponía a los hombres a parir, ni a su padre salvaba. En defensa de la autora diré que se notaba cierto arrepentimiento por parte de la chavala, por lo dicho en el artículo. Más que nada parecía preocupada por lo que pensaríamos los hombres, a la hora de leer semejante alegato de animadversión hacia todo lo masculino.
Es realmente sencillo ponerse a despotricar en contra de una persona o colectivo, sobre todo cuando te pilla en un momento bajo y te sientes, de alguna manera, herid@.
Ahora bien, lo de echar en contra del sexo contrario es algo que todo el mundo hace alguna vez en la vida. No es nada, digamos, extraño. Lo hacemos para desahogar porque nos sentimos herid@s.
Es sencillo, observamos una conducta que no nos gusta en una persona y ya incluimos en el mismo saco a todos los hombres o mujeres, según sea el caso.
Es cierto que no todo el mundo es igual, pero sí que hay una clara tendencia en la forma de actuar que nos define nuestra identidad sexual. Conductas que se suelen dar de forma repetida en los individuos, según pertenezcan a un género o a otro.
Estas conductas tienen un lazo común y es que ambas se sujetan a los sentimientos propios de los seres humanos. Y, aunque se manifiesten de diferente manera, siguen teniendo la misma raíz.
Un ejemplo claro: el maltrato. La sociedad, equivocadamente, tiende a asociar la imagen del maltratador al de un hombre y el de maltratado, en este caso maltratada, a una mujer. Y es que esta sociedad actual sólo percibe el maltrato, cuando éste es físico. Los golpes, las heridas, pueden ser bien visibles.
Ahora bien, ¿qué hay del maltrato sicológico?. Creo que si se diera por investigar esta vertiente, nos encontraríamos que los maltratadores serían mayoritariamente mujeres y los maltratados, hombres.
En ambos casos, el odio suele ser la llama que aviva estas conductas. Y, aunque se manifiestan de diferente forma, yendo a la raíz, veremos que tienen la misma base.
Con lo cual estamos hablando de sentimientos propios, de los seres humanos. Por encima de cosas propias de hombres o mujeres.










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