Extracto sacado de terra:

Un italiano emigrado a Londres ha sabido, casi después de 10 años, que su madre le dejó una herencia de 2,5 millones de euros, pero aunque se dedica a lavar platos ha decicido que no quiere el dinero, debido a la mala relación que tenía con ella.

El caso saltó a los medios a finales de julio, cuando un abogado italiano publicó un anuncio en algunos periódicos tritánicos para localizar a Angelo Piroddi, que partió de su Cerdeña nata en 1989 y las últimas noticias que se tenían de él eran desde Londres, cuando escribió por última vez a su madre en 1992.

Piroddi ha sido localizado, según informa el diario italiano "La Stampa", por un periodista de un medio británico al que ha dicho sin medias tintas que no quiere la herencia.

Su madre le nombró en su testamento, heredero único y dejó claro que no quería que su dinero fuera a parar a sus hermanas quienes el pasado año, y después de 15 sin noticias de su sobrino, decidieron reclamar la herencia.

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Realmente este Piroddi es un tipo bastante especial. Pero daría lugar a reflexionar si seriamos capaces de aceptar una herencia, de alguien que nos ha caido mal toda la vida. Y no hablo en el caso de una madre (que no suele pasar), sino de un amigo o pariente que decidiera ponernos en dificultades (o no), dejándonos una más que cuantiosa herencia. ¿Seriamos fiel a nuestros principios y la rechazariamos o no?. A saber.